dissabte, 6 de març de 2010

debes entenderlo




Fidelidad, dice usted, tiranía, le respondo. Usted se ha atado a mí. La transparencia de sus sentimientos, la honestidad de sus limitaciones, amigo mío, las llevo clavadas como flechas en la piel de un búfalo. Como picas en la herida abierta del toro. Me está usted sangrando. ¿No es ya más que suficiente, profesor Jerusalem? Líbrenos Dios de los hombres honrados, de la voracidad insaciable de los grandes corazones, del egoísmo atroz de los buenos sentimientos. Deme usted el rencor y la envidia, la insolidaridad y la traición, deme usted la libertad de odiarle, profesor, no me encierre en las mazmorras del agradecimiento.

Ray Loriga

1 comentari: