dissabte, 23 d’octubre de 2010

El corazón es un cazador solitario.

Sientes que estás haciéndolo bien. Te estiras en la cama y sabes perfectamente que como esa felicidad no hay nada, ese momento de retozarse con las sábanas y cojines, hundes tu cabeza y hace un poco de frío. La complicidad entre tú y tu cama es mutua, el abrazo es sincero y las verdades nunca engañan, ni son confusas. Sientes que estás haciéndolo bien cuando llegas a tu casa y no hay nadie, suenan los Shadows y empiezas a bailar. Como si siempre fuera un viernes a las nueve de la noche.

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