dimarts, 8 de novembre de 2011

Empezamos.

Tras varios intentos frustrados de iniciar el relato de mis (segundas) dos primeras semanas viviendo en Bélgica intentaré hacerlo de la forma más amena y rápida que pueda.

Tenía la dirección de la okupa donde John me había ofrecido vivir. Había conocido a John en una de aquellas frenéticas salidas nocturnas por Barcelona y habíamos seguido viéndonos durante el año que pasó viviendo en la ciudad Condal. Aquél verano lo había pasado viajando y drogándose por los Balcanes tras haberse comprado lo que él llamó “la furgoneta de sus sueños y que llevaba años buscando” y que finalmente había encontrado en Ámsterdam. Algo realmente oscuro pasaba por la mente de John y sólo bastaban pocos minutos de conversación con él para saberlo, pero a mi me daba un poco igual todo aquello, sólo quería escapar de la vida aburrida que pronosticaba en Barcelona.

Era imposible determinar qué habitaciones estaban habitadas y cuales se habían empleado como vertedero, excepto por la inmensa habitación de John; en la que habían tres ordenadores, dos mesas repletas de decenas de cervezas, un inmenso sofá, una pantalla de televisión que abarcaba la anchura de la cama de matrimonio king size y un espacio aparentemente sagrado abarrotado de ídolos, amuletos y estatuillas imposibles de identificar. Yo elegí una habitación de unos 400 metros cuadrados con cuatro ventanales, paredes de color verde, una chimenea tapiada y algunos muebles de oficina que podía reutilizar. Inmediatamente me preguntó si quería salir de fiesta con él y su amigo Sean a lo que asentí felizmente.

Salimos unas horas más tarde, con el estómago únicamente lleno de cerveza, y visitamos unos dos o tres bares más hasta que supe que la fiesta se trataba de una rave en medio del bosque, así que teníamos que buscar a alguien que nos llevara en coche. No hace falta que diga que en todo momento se hablaba en flamenco, que se trata de holandés con un acento muy peculiar; por lo que yo no entendía nada. Antes de arrancar le pregunté a mi amigo qué estaban diciendo y me dijo:
-Acaba de decir que esta es su primera ralla después de un año porque ha sido madre. – y sonrió tiernamente.

A mí no me importaba aquello ni el hecho de viajar doblada como un periódico metida en aquél coche que desde luego era demasiado pequeño incluso para las otras cinco personas que no dejaban de beber y hablar a la vez en aquél idioma indescifrable. Siempre me había sentido atraída por personas y ambientes completamente distintos a la imagen que me había construido y la idea de una rave con toda aquella gente me excitaba demasiado como para que pudiera importarme el resto.
Conocí a una chica llamada Eva, quien debido a todo aquél entusiasmo supuso que yo quería hacérmelo con ella así que nos besamos durante un tiempo. Teníamos que llevar un bigote postizo si queríamos beber más cerveza así que Eva me pintó unos bigotes y una nariz de gato y nos tomamos algunos psicotrópicos.

Yo no podía dejar de mirar a Sean y creo que él también se había quedado atrapado en aquellos bigotes felinos aunque me daba la impresión de que era el ácido quien nos estaba atrapando un poco a todos. De pronto todo el mundo me empezó a parecer un poco grotesco y sus movimientos del todo desproporcionados, quería hacer pis pero el bosque se había quedado inundado por culpa de la lluvia. – No hay nada inundado, ves a mear y nos vamos a casa. – me dijo John. Pero yo quería que Sean viniera con nosotros, me parecía la persona más bella y tímida de toda aquella locura de fiesta y no había logrado subir la mirada más allá del suelo excepto para mirarnos a la cara en un par de ocasiones. Quería abrazarlo y tocarle el pelo, pero John no quería nada de eso, así que me metió en un coche y acabó con aquella fantasía.

Empezamos a mirar películas de animación psicodélicas y me dijo que estaban dirigidas por el mismo tío que hacía los vídeos de Frank Zappa y empezaron a darme muchísimo miedo, así que intenté dormir. Entonces llegó aquél momento en que toda mujer más o menos lista sabe lo que tiene que hacer, y es quedarse como una piedra y fingir estar en el más profundo de los sueños ante las tentativas de echar un polvo de tu compañero de cama.

La verdad es que no logré dormir absolutamente nada y tras varias horas inmóvil con una temporada entera de The Office como música de fondo decidí subir a mi nueva habitación y encender el ordenador. Mi padre me llamó por Skype y me dijo:
- Hija, tienes cara de estar flipando.

divendres, 14 d’octubre de 2011

dilluns, 1 d’agost de 2011

Fitzgerald


Desde sus días de director del Harvard Crimson en la universidad, Richard Caramel había sentido deseos de escribir. Pero en su último año de estudiante se había dejado seducir por el espejismo de que algunos hombres estaban llamados a «servir» y que, al lanzarse al mundo, habían de llevar a cabo un algo impreciso pero muy ansiado que, a su vez, tendría como efecto una eterna recompensa o, al menos, la satisfacción personal de haber procurado el mayor bien posible para el mayor número posible de seres humanos.

dilluns, 11 de juliol de 2011

dimarts, 31 de maig de 2011



Cuando tienes veinte años y se te priva de practicar sexo un gran número de puertas empiezan a cerrarse delante de tus ojos, oportunidades brillantes de cumplir expectativas y de lograr viejos propósitos que has ido postergando a tu inexorable paciencia. Parece que el tiempo no avance debidamente y que tu relación con la mayoría de hombres se encuentre desgraciadamente condicionada por tus impuestas represiones. Pero ni mucho menos todo este asunto sirve para canalizar energías y escribir cosas mucho más profundas. El cielo no me parece más azul ni el chocolate negro más amargo.   



La foto es de Helmut Newtons y está inspirada en la Venus del Espejo de Velázquez. 

dijous, 28 d’abril de 2011


Una de esas tardes que pasamos Maria y yo fumando hierba se me ocurrió pillar de algo ropa de su armario, disfrazarla un poquito y hacerle fotos en diferentes posturas. No puedo decir que no nos lo pasamos pipa. Muchas risas garantizadas.

dimecres, 13 d’abril de 2011

Five Spot After Dark


 - Eh, chica.
El odio que le inspiraba el metro de Barcelona se elevaba hacia niveles insospechados cuando llegaban las seis de la madrugada de un domingo. 
- Perdona, chica.
No hacía más que intentar evadirse de aquél olor a podrido y de aquellas personas con malas intenciones. Bajo tierra todo aquello adquiría un tono más siniestro y preocupante, estaba a punto de salir la luz del día, estaba cansada y un poco borracha pero no tenía más remedio que coger el metro para llegar a su casa.
- Te está saliendo sangre de la nariz, chica.
- Anda, lo siento mucho. Gracias por el aviso. Qué vergüenza, y mi novio está esperándome.
- Toma, ¿quieres un pañuelo?
Ni si quiera se había dado cuenta. Agradeció avergonzada aquél gesto, y no sólo por haberlo ignorado anteriormente. La verdad es que había estado llamando y enviando mensajes amenazantes durante horas hasta que había conseguido que le hicieran un hueco en la cama de un extraño esa mañana. La verdad es que el metro a esas horas daba asco y miedo. Y la presencia de personajes como ella misma eran los responsables de aquél hecho.  

dilluns, 11 d’abril de 2011

Inopia

No puedo lidiar con el ego de un artista. De todas la mundanidades y condenas que rigen el destino de cada uno tú has sido lo más puro, bello y dolorosamente real. Vivimos por y para la belleza, en un delirio paulatino, con la única diferencia que tú no nos encontrabas siempre bellos (y yo sí). Bueno, quizás era al revés.  Con el único (con)sentimiento de que ninguno de los dos podía interferir en la carrera del otro. A sabiendas de que nuestros intereses divergían y volvían a converger atropelladamente. Y que ya no se podía forzar más otra situación similar, que la podredumbre nos estaba llegando a las rodillas y que más o menos, lo estoy empezando a hacer todo casi bien. 



El tiempo hablará con su
temida lengua afilada.

divendres, 25 de març de 2011

Paris


Fotos de Alba y mías.

dilluns, 7 de març de 2011

Imeils anónimos


Todo lo que calla la noche.

Está en tu lengua al atravesar mis dientes.

Nuestros cuerpos enredados en esta sábana del tiempo.

Entre tu piel y la mía no hay ni un segundo.

Aunque al besar tu espalda se pare el tiempo.



 (Gracias, majo.)

dimecres, 16 de febrer de 2011

Testamento

Mientras rodeaba con la yema de sus dedos el borde de su copa, su madre seguía hablándole con ese tono que le hacía preguntarse cómo algunas veces esas palabras podían provocarle un dolor tan profundo y otras resbalar en sus pensamientos fugaz e impasiblemente.
En esa necesidad de decidir lo que se hace con el cuerpo de uno mismo después de la muerte, la madre pidió que, cuando llegase su hora (aunque de momento gozaba de buena salud), mantuvieran su cuerpo en el tanatorio como mínimo hasta tres días, de manera que se aseguraría el hecho de no ser enterrada en vida.
Él se pasó el resto del día deliberando la posibilidad de convertir esa última voluntad en un buen guión de cine.  

Twin Peaks


Es evidente que la tendencia ochentera está presente en la moda actual, y es que viendo la mítica serie dirigida por Mark Frost y David Lynch he encontrado similitudes tan evidentes con prendas que se están vendiendo actualmente en Zara, H&M, Topshop, etc. que me he visto obligada a compartirlo un poquito por aquí. Vestidos floreados, jerseys cuatro tallas más grandes, estampados, cuellos tipo babero, transparencias, zapatos oxford, faldas de tiro alto, plisadas, gafapastismo, de todo y para todos hay.











dijous, 27 de gener de 2011

Es el acabóse, tío.

—Sí, sí, sí... —me llevó a un rincón—. Este Rollo Greb es el más grande, el más maravilloso de todos. Es lo que trataba de decirte... así es cómo quiero ser yo. Quiero ser como él. Nunca se queda colgado, va en todas direcciones, deja que todo vaya por sí mismo, sabe lo que es el tiempo, lo único que tiene que hacer es balancearse adelante y atrás. ¡Tío, es el acabóse! ¿Ves? Si haces lo mismo que él todo el tiempo lo habrás conseguido.
—¿Conseguir qué?
—¡ESO! ¡ESO! Te lo diré... pero ahora no tengo tiempo —y Dean corrió a observar a Rollo Greb un poco más.

Jack K.

dijous, 20 de gener de 2011

Frío.

“Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y se observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y a no intercambiar saludo ni palabra alguna. Entre ellas va surgiendo una curiosidad sobreexcitada e inquieta, la histeria resultante de una necesidad de conocimiento y comunicación insatisfecha y anormalmente reprimida, y, sobre todo, una especie de tenso respeto. Pues el hombre ama y respeta al hombre mientras no se halle en condiciones de juzgarlo, y el deseo vehemente es el resultado de un conocimiento imperfecto.”

T. Mann