dijous, 28 d’abril de 2011


Una de esas tardes que pasamos Maria y yo fumando hierba se me ocurrió pillar de algo ropa de su armario, disfrazarla un poquito y hacerle fotos en diferentes posturas. No puedo decir que no nos lo pasamos pipa. Muchas risas garantizadas.

dimecres, 13 d’abril de 2011

Five Spot After Dark


 - Eh, chica.
El odio que le inspiraba el metro de Barcelona se elevaba hacia niveles insospechados cuando llegaban las seis de la madrugada de un domingo. 
- Perdona, chica.
No hacía más que intentar evadirse de aquél olor a podrido y de aquellas personas con malas intenciones. Bajo tierra todo aquello adquiría un tono más siniestro y preocupante, estaba a punto de salir la luz del día, estaba cansada y un poco borracha pero no tenía más remedio que coger el metro para llegar a su casa.
- Te está saliendo sangre de la nariz, chica.
- Anda, lo siento mucho. Gracias por el aviso. Qué vergüenza, y mi novio está esperándome.
- Toma, ¿quieres un pañuelo?
Ni si quiera se había dado cuenta. Agradeció avergonzada aquél gesto, y no sólo por haberlo ignorado anteriormente. La verdad es que había estado llamando y enviando mensajes amenazantes durante horas hasta que había conseguido que le hicieran un hueco en la cama de un extraño esa mañana. La verdad es que el metro a esas horas daba asco y miedo. Y la presencia de personajes como ella misma eran los responsables de aquél hecho.  

dilluns, 11 d’abril de 2011

Inopia

No puedo lidiar con el ego de un artista. De todas la mundanidades y condenas que rigen el destino de cada uno tú has sido lo más puro, bello y dolorosamente real. Vivimos por y para la belleza, en un delirio paulatino, con la única diferencia que tú no nos encontrabas siempre bellos (y yo sí). Bueno, quizás era al revés.  Con el único (con)sentimiento de que ninguno de los dos podía interferir en la carrera del otro. A sabiendas de que nuestros intereses divergían y volvían a converger atropelladamente. Y que ya no se podía forzar más otra situación similar, que la podredumbre nos estaba llegando a las rodillas y que más o menos, lo estoy empezando a hacer todo casi bien. 



El tiempo hablará con su
temida lengua afilada.