dimecres, 13 d’abril de 2011

Five Spot After Dark


 - Eh, chica.
El odio que le inspiraba el metro de Barcelona se elevaba hacia niveles insospechados cuando llegaban las seis de la madrugada de un domingo. 
- Perdona, chica.
No hacía más que intentar evadirse de aquél olor a podrido y de aquellas personas con malas intenciones. Bajo tierra todo aquello adquiría un tono más siniestro y preocupante, estaba a punto de salir la luz del día, estaba cansada y un poco borracha pero no tenía más remedio que coger el metro para llegar a su casa.
- Te está saliendo sangre de la nariz, chica.
- Anda, lo siento mucho. Gracias por el aviso. Qué vergüenza, y mi novio está esperándome.
- Toma, ¿quieres un pañuelo?
Ni si quiera se había dado cuenta. Agradeció avergonzada aquél gesto, y no sólo por haberlo ignorado anteriormente. La verdad es que había estado llamando y enviando mensajes amenazantes durante horas hasta que había conseguido que le hicieran un hueco en la cama de un extraño esa mañana. La verdad es que el metro a esas horas daba asco y miedo. Y la presencia de personajes como ella misma eran los responsables de aquél hecho.  

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada