dimarts, 31 de maig de 2011



Cuando tienes veinte años y se te priva de practicar sexo un gran número de puertas empiezan a cerrarse delante de tus ojos, oportunidades brillantes de cumplir expectativas y de lograr viejos propósitos que has ido postergando a tu inexorable paciencia. Parece que el tiempo no avance debidamente y que tu relación con la mayoría de hombres se encuentre desgraciadamente condicionada por tus impuestas represiones. Pero ni mucho menos todo este asunto sirve para canalizar energías y escribir cosas mucho más profundas. El cielo no me parece más azul ni el chocolate negro más amargo.   



La foto es de Helmut Newtons y está inspirada en la Venus del Espejo de Velázquez.